Muy al contrario que el virus policía, los virus encriptadores sí son realmente dañinos y peligrosos. En los últimos tiempos se han ido haciendo cada vez más habituales un tipo de virus -los encriptadores- que cifran (encriptan) los archivos de usuario, para a continuación pedir un rescate por ellos. Es exactamente lo mismo que un secuestro, sólo que en este caso lo que secuestran son tus fotos, canciones, películas, documentos, etc.

Dado que la clave con la que se cifran esos archivos sólo la tiene el ciberdelincuente, y que ésta será lo suficientemente larga y compleja para hacer imposible dar con ella, las únicas opciones son dos: O pagas el rescate o tiras de una copia de seguridad para restablecer tus cosas. O las pierdes para siempre, claro está.

El problema es que muy pocos usuarios tienen la costumbre de hacer copias periódicas de sus datos, asunto en el que nunca se hará el suficiente hincapié.

En este caso, excepto en algunos virus encriptadores ya antiguos, no hay solución alguna. No hay servicio informático alguno que sea capaz de desencriptar archivos que han sido cifrados con una clave suficientemente larga y a la que no se tiene acceso. Así pues, haz ya mismo una copia de seguridad de tus cosas más valiosas y ponla a buen resguardo.

Para que una copia de seguridad quede a salvo de los virus encriptadores, el disco o dispositivo en donde se haga tiene que estar DESCONECTADO del ordenador.

Las “nubes” tipo Dropbox, Google Drive, Onedrive, etc no son seguras, por cuanto los archivos de las copias locales de esas nubles quedarán igualmente encriptados, y serán sincronizados hacia la “nube”. Es cierto que algunas de estas “nubes” permiten recuperar versiones anteriores de esos mismos archivos, pero es mucho mejor no arriesgarse.

Si no te apetece andar conectando y desconectando contnuamente un disco externo, pendrive, hay un truco muy útil: utilizar un programa de copia de seguridad que reuna toda la copia de seguridad en un solo archivo ZIP y cifrar o proteger con contraseña ese ZIP. En ese caso, el virus encriptador no será capaz de cifrar la copia, ya que no tendrá acceso a la misma.

Otro truco, más de “andar por casa” pero igualmente efectivo, es renombrar la extensión de ese ZIP, cambiándola a cualquier cosa aleatoria y que no sea una de las extensiones más populares: ZIP, TXT, JPG, MP3, AVI, DOC, XLS, PDF, etc. Por ejemlo, renómbra ese ZIP a GTH, BGQ, SDF o cualquier cosa de ese estilo. Este truco funciona porque los virus encriptadores cifran sólo extensiones de archivo bien conocidas y que se corresponden con documentos de usuario.

 
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